Aferrada al cristal ahumado
la pendiente de esta ciudad
tu bendita frialdad.
Cuando no hay mas a donde mirar
y el echar de menos , queda atrás.
No habita la gente exacta,
pero hay el modo de crear.
El sol que alumbra a su conveniencia,
la luz que se apaga sin clemencia...
Llegaré a donde tus pisadas no encuentre
donde la tuya voz no valga
y tu nombre no reconozca.
Firme y recortada,
a las ideas de algún ser supremo entregada.
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