SÍ! , aquella murió..
por su calma,
pretendía saber mis defectos
y ocultar muestras de virtudes,
amaneciendo tras sus escondidos ojos
sus salvajes placeres
las inusitadas membresías,
reflejadas en las copas
de esas sus fieles mujeres...
La olvidé entre esos los pocos vestidos
y ese el azul carmín,
recojí somnolienta sus rugidos
los convertí en veneno hacia mi.
Qué pasó entre aquellas poesías, vida diaria de nuestra eterna agonía. Sé que desde un comienzo fui principiante; hasta hoy. Al poco dar y recibir ese plasmado y extremizado arte, entre esos sueños escabrosos ; en los que despierto en un clima tórrido y sombrío, perfecto al desesperar,
oh yo sé lo que se siente perecer al ocaso, pertenecer de a pocos y ser a masas deshilachada , recubrirme en esos tus ojos y despojar esas tus dudas visiblemente falsas...
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